jueves, 21 de junio de 2012

¿Dónde estás? La historia de un amor.


Iván despierta en las primeras horas de la mañana, cuando abre sus ojos siente el vacio que lo rodea, mira la cama vacía a su lado y levanta su cabeza al notar que Brenda ya no está a su lado.
Lentamente comienza a llamarla, pero solo escucha el eco de su propia voz que recorre la casa sin escuchar ni los pasos de Brenda.

Amor!!! Grita sin entender que ha pasado con su amada, sin poder hacer nada se acerca a la ventana y ve como el sol alumbra el verde jardín, como en plena libertad las aves vuelan  allí Iván se pregunta…¿será que Brenda quiso ser libre?...¿sentiría ella algún tipo de presión al estar a mi lado?, Iván movió su cabeza en negativa ya que el no cree que fuera así, siempre fue muy preocupado por su amada, siempre fue atento por cada detalle, nunca podría ella sentirse mal a su lado..¿Tal vez si?
En su mar de pensamientos, no lograba entender que sucedió, ¿Por qué Brenda se fue sin avisar?, un golpe en su puerta quito su tranquilidad y cambio todo su cuerpo por nervios de pensar en su amada golpeando la misma desde el otro lado.

Iván: ¿Quién es?

Desconocido: Le traigo un mensaje del rey.

Iván abre la puerta, era un hombre que sirve al mismo rey con un pergamino en su mano y sin más explicaciones se lo entrega, Iván sin esperar más lo lee, el mismo dice:

“SOY EL REY DE ESTAS TIERRAS COMO ME ENTERE DE TU GRAN VALENTIA, TE ENCOMIENDO UNA MISION MUY IMPORTANTE, NECESITO QUE VAYAS  EN BUSCA DE MI HIJA LA CUAL HA DESAPARECIDO ANOCHE Y LA TRAIGAS DE NUEVO AL CASTILLO”.

Iván no podría creer que aparte de tener que buscar a su amada Brenda también tendría que encontrar a la hija del rey ya que desobedecer una orden real era pagado con la muerte.

El desconocido se retira y Iván queda aun mas pensativo que antes sin saber bien por donde comenzar, allí se le ocurre que lo más lógico sería ir al mismo castillo y que el mismo rey le diga la última vez que la vio.
Sin más esperas Iván apronta su espada y su caballo, reza antes de salir y emprende su camino al castillo, el mismo queda muy lejos de allí y será una cabalgata muy larga pero necesaria al fin, quizás el mismo rey sepa decirle algo de Brenda.

Apenas Iván sale de su casa se da cuenta de lo raro que es toda la situación, nunca el rey le pidió nada a él y ahora pone la vida de su hija en sus manos...¿Que hará que el rey confié tanto en Iván?...¿acaso la vida lo estará poniendo a prueba?.

Sin más preguntas y sin esperar emprende su camino al castillo, provisto de mucha agua porque el sol es muy fuerte y el camino es muy largo, un camino donde su único compañero será su caballo.


Las horas pasas y Iván sigue en camino, ya un poco cansado y con el sol sobre él lo único que pasa por la mente es el deseo de llegar al castillo y hablar con el rey.
Casi al llegar Iván escucha la campana del reino, se baja el puente y entra un carruaje... ¿Quién será?, piensa Iván.

Llega por fin al castillo y los guardias del mismo le pregunta que necesita.

Iván: vengo porque el rey me mando a buscar.

Guardia: bien espere un momento consultare.

Aquel guardia entra y consulta, cuando sale le permite el paso a Iván, que entra cansado y sediento al castillo, dentro del mismo lo espera el rey con una sonrisa alegre pintada en su rostro, Iván no  comprende como el rey esta tan feliz cuando su hija está desaparecida, de pronto se abre la puerta de la habitación donde están Iván y el rey y entra en la habitación una hermosa y joven mujer, ES LA HIJA DEL REY!!!
Iván sin comprender nada le pregunta al rey: ¿Qué sucedes majestad?

Rey: ESTOY FELIZ!!!!!

Iván: ¿?

Rey: mi hermosa hija regreso, solo había tomado un camino equivocado y perdió la ruta al castillo, pero por suerte está aquí de nuevo, gracias Iván quedas libre de tu tarea ya que mi hija querida está a salvo.

Iván: es una alegría que ella esté bien majestad, si precisa de mi solo avíseme………

disculpe ustedes rey, por casualidad ¿no vio a mi esposa por estos lado?

Rey: no...¿Ha pasado algo?

Iván: cuando desperté esta mañana no la encontré y no sé donde esta, ella nunca sale sin avisarme pero esta vez a desaparecido y no sé dónde buscarla.

Princesa: disculpen que me entrometa en su conversación, pero yo vi a Brenda en las orillas del largo saliendo del pueblo, cerca del camino que lleva los bosques perdidos.

Iván: No es muy peligroso que ella este allí, gracias princesa por la información, con su permiso rey saldré a buscarla, me preocupa mucho su bienestar.

Rey: claro Iván es muy importante ver que le sucedió...Ver ¿Por qué se fue de su hogar?, ¿acaso la noche anterior discutieron?

Iván: no rey, no comprendo que paso, solo desapareció y me preocupa saber si está bien.

Rey: entonces Iván toma un poco de agua y continua el camino hacia los bosques perdidos es largo y difícil.

Iván: con su permiso majestad.

Así Iván se retiro del castillo con su caballo, compañero fiel y comenzó a recorrer el camino que lo llevaría al lago cerca de los bosques perdidos, donde por última vez la princesa dijo haber visto a su amada, Iván solo deseaba encontrarla.

Se escucha el ladrido de unos perros que ando por allí, Iván frena su andar y se baja de su caballo a ver qué sucede, a la orilla de camino ve a un monje que está sentado meditando.

Iván: ¿Qué hará un monje solo meditando aquí en medio de la nada?

Pareciera que el monje nunca noto la presencia de Iván, pero cuando Iván se acerca a tocar el hombro del monje, el mismo abre sus ojos y lo mira y le dice: Namaste.

Iván ¿Namaste?

Monje: Namaste es el saludo que usamos de donde yo vengo.

Iván: ¿de dónde eres?

Monje: vengo de la india.

Iván: pero estas solo aquí en medio de la nada.

Monje: busco paz para meditar, aunque en realidad no es necesaria, ya que la paz está en el interior de cada uno.

Iván: ojala pudiera decir lo mismo, pero no tengo paz ya que mi amada Brenda desapareció de mi casa y solo sé que la princesa la vio en la orilla del rio llegando a los bosques perdidos.

Monje: ¿tú vas a los bosques perdidos?

Iván: claro voy a busca a mi amada.

Monje: seria de  mi agrado acompañarte no olvides que es un lugar peligroso.

Iván: si lo sé, no temo, de todos modos si tu deseo es ser mi compañero ven conmigo.

Monje: perfecto!!!

Así salieron los dos en encaballo hacia los bosques perdidos, la noche los encontró aun en camino y así como el sol era muy fuerte en el día, el frio era cruel en la noche, entonces decidieron frenar y armar una fogata, ya que Iván traía en su mochila alimento y convido al monje, el cual no comió casi nada.
A la luz de la fogata Iván conversaba con el monje sobre su amada.

Iván: sabes no comprendo porque Brenda se fue, yo la amo tanto, nunca le hice mal y que ella se haya ido de golpe y sin aviso me preocupa mucho.

Monje: no te preocupes ya la encontraremos y nos dirá sus motivos si es que los hay…

Iván: claro que los tiene que haber, todos hacemos lo que hacemos por algo.

Monje: si también muchas veces hacemos cosas que no queremos hacer y después nos arrepentimos y aun así no entendemos porque las hicimos…todo tiene un motivo perfecto de ser.

Iván: ¿todo?

Monje: si todo.

Iván: ¿aun las cosas malas?
Monje: lo malo y no malo depende como lo veamos, en realidad no existe bueno, ni malo en la vida.

Iván: no entiendo ¿cómo es eso?

Monje: acostumbramos a ver la vida de una manera, ya que desde que nacemos nos enseñan ciertas cosas, nos crían creyendo que esto es malo y aquello es bueno, nos condiciona a creer que morimos y la vida termina, pero doy certeza que no es así, así solo lo ven las mentes bajas, las personas que permanecen en estado de ignorancia.

Iván: ¿tú dices que yo soy ignorante?

Monje: si tu visión de la vida es esa sí que lo eres.

Iván: esta charla no me está gustando, me incomoda que me llames ignorante.

Monje: ser ignorante no es malo, es necesario ya que solo a partir de la ignorancias y de ser consciente de la misma es que comienza la búsqueda.

Iván: ¿Qué búsqueda?

Monje: la búsqueda de tu verdad, la búsqueda de la verdad de cada uno.

Iván: no puedo comprender lo que me dices.

Monje: es normal por más que te esfuerces no lo comprenderás, ya que no es un juego mental es un juego sentimental, tu verdad no está en tu mente, está en tu alma, lo mejor ahora es dormir y descansar aun nos queda camino por recorrer mañana.

Iván: si es mejor que descansemos.

Monje: no te preocupes por lo que hablamos, yo no puedo apresurar tu aprendizaje, todo tienen su tiempo para ser consientes de su verdad, en el momento que estés preparado lo entenderás.

Iván: bien así será si dios lo quiere, también si dios lo quiere mañana encontrare a mi amada a la orilla del rio, pobre debe tener frio y hambre de seguro.

Monje: duerme tranquilo, no olvides que ella de chica se perdió en esos mismos bosques muchos días y supo sobrevivir, ten calma.

Iván: gracias por tus palabras.

Así el Iván y el monje se durmieron y descansaron hasta las primeras horas de la mañana ya que Iván estaba acostumbrado a levantarse temprano y ver salir el sol, le encantaba la naturaleza de la cual se hizo muchas preguntas y sospechaba que aquel monje tendría la respuesta de varias de ellas, sabía que el monje era sabia lo pudo notar en la noche anterior.

Emprenden el camino de nuevo y el viaje es lento y agotador, se siente el cansancio del caballo en cada paso que da.

De golpe una suave melodía los sorprende, es el canto de una voz joven y hermosa.
Iván sale corriendo al pensar que es Brenda su amada, el monje lo toma del brazo y no lo deja avanzar.

Iván: ¿qué haces?

Monje: nunca creas todo lo que tus oídos escuchen, ni lo que tus ojos ven, porque la realidad física solo es una ilusión.

Iván: ¿otra vez con esas historias?

Monje: ¿acaso no sabes de la bruja que vive antes de llegar a los bosques?

Iván: si…… ¿pero ella que tiene que ver?

Monje: más de lo que tú crees, la bruja tiene el encanto para atraer a los hombre y puede usar cualquier método, como bien puede ser el canto de una dulce voz.

Iván: tenemos que estar seguros de ello, vamos!!!

Monje: bien pero con clama te acompañare.

Aquel monje ya era muy viejo y no podía correr, tenía que tener en cuenta su estado físico, era una aventura para él y su estado de salud.

Aun fuera de las palabras del monje Iván estaba muy preocupado porque esa voz fuera la de Brenda, solo lo tranquilizaba que si estaba cantando feliz no estaría en problemas.

Encuentra un camino extraño que los lleva a divisar una casa a lo lejos... ¿Sería esa la casa de la bruja?
a cada paso que da Iván pierde mas y mas la tranquilidad ya que es un camino muy espeso pareces un selva donde uno con facilidad puede perderse.

Asustado aun mas por el grito de las aves que sobrevuelan a su andar, Iván mira la monje y no comprende de donde el mismo saca tanta calma.

Llegan a la casa y miran a su alrededor, es una casa vieja, deteriorada y muy sucia.

Iván con miedo golpea la puerta un par de veces, siente 
un ruido en su interior, la puerta cruje y se abre, parada en la misma esta una mujer mayor, muy mayor, de nariz larga y cara arrugada, Iván con miedo le pregunta

Iván: ¿es usted una bruja?

Bruja: jajajajaja

Bruja: claro que lo soy... ¿Quieres una pócima de amor?

Iván: NO Solo estamos buscando a mi amada Brenda, escuchamos el canto de una voz dulce y joven y pensamos que tal vez ella estaba por aquí, no sé de donde venia esa hermosa voz.

Bruja: jajajajaja

Bruja: escucha!!!

La bruja antes los ojos sorprendidos de Iván y el monje se puso a cantar, tenía una voz hermosa y raramente joven y dulce, era aquella misma voz que a lo lejos escucharon.

Sin poder comprender nada Iván sale corriendo asustado por la rara experiencia con aquella bruja la cual se rio nuevamente al notal al joven tan asustado.

Así mismo el monje lo siguió, pero sin apuros, sin miedo, el no temía porque conocía y entendía que la vida es un mundo de infinitas posibilidades.

Al llegar a un lugar apartado de la casa Iván se sienta en una roca y comenzó a llorar…

Monje: ¿Qué pasa Iván?


Iván: tengo miedo que Brenda no aparezca nunca más, no imaginas lo que la amo y lo que la necesito.
Monje: si Iván te comprendo se de lo que hablas, el amor es todo en el mundo, claro está que hablamos de amores en un punto diferentes.

Iván: yo la amo, ¿no se a que amor te refieres?

Monje: el amor es universal y puro, el amor al que me refiero es amor incondicional, es amor que no espera, es amor que no hace preguntas, es amor en plena libertad y que no puede nunca herir, aun ante el deprecio que nos de ser amado, ya que amamos a esa persona por ser como nosotros y estar en este mundo de la misma manera y con los mismos motivos.

Iván: ¿Qué mas motivo que amar y vivir?

Monje: amar es un motivo muy importante, claro desde el punto que se vea el amor, pero aquello que llamas vivir termina siendo para mucho una ilusión de lo que creen que la vida es.

Iván: perdóname aun no puedo entender eso que me dices, estoy muy mal por mi amada.

Monje: por allí pasa el mal de mucha gente, en que la mente puede más que ellos, los deseo los llevan y los dirigen, son los guías de sus vida, se que la amas y entiendo tu postura, no sufras mas, vamos a buscarla.

Montaron nuevamente el caballo que ahora estaba más descansado y lentamente siguieron su camino, la mente de Iván iba a mil no entendía nada, ni porque Brenda se había ido, ni porque una bruja vieja cantaba con la voz de un ángel, tampoco lograba entender las palabras de aquel monje que encontró en el camino, sabía que eran palabras sabias, aun así no las entendía.

De pronto el monje grita

Monje: mira Iván allí están los bosques perdidos.

Iván: por fin los llegamos.

Monje: entremos.

Bajan de su caballo y lo atan en un árbol cercano para que el mismo no se vaya, sería muy largo un camino a pie, eso piensa en silencio Iván.

Al entrar a los bosques  perdidos lo primero que notan es que es un lugar muy obscuro y profundo, no se ve mucho la maleza es mucha y cada paso tiene que ser dado con sumo cuidado.

A medida que avanzan escuchan el sonido de los animales que allí habitan y es terrorífico, pasa la hora y la noche se hace dueña del lugar, ya en pleno día es obscuro en la noche, no logran verse los rostros.

Deciden entonces pasar la noche allí mismo, esa noche fue diferente a la noche anterior, ahora el monje no dijo nada solo trato de dormir, nuevamente la mente de Iván iba a mil, pensado que haría Brenda en un lugar así cuando tenía todo en su hogar, seria la pregunta que le harías, claro después de explicarle cuanto la ama.
Iván y el monje duerme profundamente, cuando unos pasos en la maleza despierta al monje.

El mismo en silencio presta atención, teme que sea un animal salvaje y que estén en peligro, por eso nadie quiere ir a los bosques perdidos, el rey mando a muchos allí para busca un flor que solo crece en ese lugar y que es para sanar una rara enfermedad, pero muchos de ellos desaparecen y los que regresan quedan en estado de locura.

El monje despierta a Iván sin hacer mucho ruido y le avisa de los ruidos en el lugar, Iván toma su espada y se prepara, de pronto ven como una sombre negra y grande pasa por delante de ellos, no logran ver que fue, solo saben que el susto es grande, entre miedo y frio, luchan para seguir durmiendo.
Pasada la noche difícil, siguen su camino para encontrar la orilla del rio, cuando se encuentran con un pequeño hombre que Iván no comprende quien es, pareciera que el monje no le teme a nada, de hecho no está sorprendido.

¿Quién eres?..Pregunta Iván.

Pequeños hombre: soy el duende de los bosques.

Iván: ¿un duende?

Iván: me mientes los duendes no existen.

En un golpe de vista el duende desaparece mágicamente de sus ojos e Iván queda aun mas sorprendido.

Iván: ¿Qué fue eso?..¿Qué pasa en este lugar?

Monje: el te dijo que era un duende y tu no lo crees por eso desaparece, tú ves lo que crees que es real y como no crees real a un duende... ¿cómo lo vas a ver?

Iván: ¿es real?

Monje: si tu lo crees real lo será, tu atraes lo que crees.

Iván: bueno de todos modos se fue, no puedo hacer que regrese.

Monje: si puedes depende de lo que creas de los duendes

Iván: pienso que los duendes son pequeños ángeles que nos ayudan en situaciones difíciles.

Monje: entonces en situaciones difíciles será un ángel pequeño a tu ayuda y servicio.

Iván: ¿solo porque yo lo creo así?

Monje: aunque no lo creas ese duende vino por ti.

Iván: este  lugar es muy misterioso.

Monje: para una mente que limita sí.

Iván y el monje continuaron su camino y llegaron a la orilla del rio, allí donde la princesa dijo que estaría Brenda su amada.

Triste decepción allí no había nadie solo el sonido del agua estaba en ese lugar, resignado Iván le hablo al monje.

Iván: no puedo creer que ella no este, ahora sí que nunca lo encontrare.

Monje: cuida tus pensamientos, se positivo, piensa en positivo.

Iván: es muy difícil monje aquí no está ella ni hay nadie.

Monje: ¿crees que el lugar esta vacio?

Iván: si claro.

Monje: no Iván no existe lugar vacio, nunca hay lugar que este en soledad, tanto el agua de este lugar como las piedras donde la misma choca es energía que ocupan un espacio y están allí porque son importantes y cada piedras es una y imprescindible

Iván: eres una persona extraña, solo ahora sé que ella no está y necesito encontrarla, basta de filosofía y continuemos la búsqueda.

Monje: desde que nacemos estamos en búsqueda continua y perfecta, tan necesaria que no se puede evitar.
Iván: esto es muy fuerte para mi es tan joven, tan débil que no se cuanto más aguantara este donde este.
Monje: la debilidad es mental Iván.

Iván: continuemos.

Levantando su espada y su mochila del suelo en pleno enojó ya Iván no sabe por dónde búscala, cuando comienza a caminar, ve un ave que se acerca a ellos con un mechón de pelo de Brenda.

Iván piensa que puede ser un mechón de pelos de otra persona pero el reconoce ese dulce aroma de su cabello, es pelo de Brenda, corriendo siguen al ave.

Tan apresurado iba Iván tras el ave que olvido lo lento y suave que camina el monje, cuando lo recuerda ya el mismo quedo muy atrás, decide dejar que el ave siga su curso y volver por aquel monje que tanto lo ayudo.

Al girar nota que será más difícil de lo que pensó, ya que no solo ve un camino para volver si no que son 3 los caminos para elegir.

Iván grita a ver si el monje logra escucharlo y le contesta, pero nada se escucha en ese inmenso lugar, Iván piensa por uno segundos y se da cuenta que no tiene más opción que seguir por algunos de esos caminos.

Toma la decisión por el primer sendero y comienza a caminar, paso a paso nota que la misma maleza y las mismas flores se repiten, cuando decide marcar una de las piedras con el filo de su espada.

Continua su caminata en busca del monje y descubre la misma piedra que hace una hora había marcado, se da cuenta que está girando en círculos.

Aun más cansado que antes ahora sabe que solo le quedan dos caminos que le puedan llevar al monje el cual de seguro se perdió tanto con él.

Toma el siguiente camino y hace lo mismo, marca una piedra con su espada, en este caso nota que la pasan más de 2 horas y no ve la piedra marcada es una buena señal para certificar que no está girando en círculos.

Llega al final del camino un sector redondo, con un verde aun más fuerte que el de la otra maleza, de pronto siente nuevamente el mismo ruido que se sentía en la noche anterior, Iván grita.

Iván: ¿QUIEN ANDA ALLI?

El silencio continua luego de su pregunta, gira y mira a su alrededor, nada logra ver, cuando una espesa niebla cubre todo el lugar, dentro de la misma niebla se divisa algo... ¿Qué es?

Iván no puede creer es BRENDA!!!

Cuando él se acerca a ella, su cara cambia de forma y ve el rostro triste y llorando de la bruja, Iván muy asustado intenta correr, pero esta vez la misma bruja lo toma de la mano y le habla.

Bruja: por favor no corras, no temas, no te hare daño.

Iván: ¿pero qué quieres de mi?

Bruja: hace mucho tiempo que perdí la belleza que acompañaba a ese dulce vez que oíste y por eso mismo la gente me ha despreciado, porque se paso mi juventud, aun así soy una persona buena que tan solo sigue la ridiculez que dice la gente de mi, no soy una buja pero así me bautizo el pueblo y dedique mi vida al estudio de pócimas, ser inteligente y fea no te hace bruja, la gente tema mi rostro y se enamora de mi voz.
Iván: eso es muy injusto de parte de la gente.

Bruja: yo lo sé pero también sé que lo hacen desde su ignorancia, la crítica es nada mas por lo que ven por fuera, muy pocos son lo que realmente me ven con el valor que todos tenemos, por eso no me enojo con ellos.

Iván: lo siento no quise hacerle mal.

Bruja: descuida no me temas, solo ten cuidado de tu propia mente…

Iván: eso mismo me dijo el monje y aun no lo entiendo.

Bruja: es que la mente es así, fue dada para confundir, para querer saciar un cuerpo físico y llenar el ego, siempre tu mente será tu parte humana que evitara la conexión con tu yo interior.

Iván: ¿Cómo lo evito?

Bruja: deja que los pensamientos pasen y se vayan, no luches nunca en contra de ella, es más poderosa, la vida es muy profunda y para ver esa profundidad debemos verlo desde el alma y no desde la mente, la comunicación es en amor.

Iván: perdóname no comprendo cómo eres una bruja buena.

Bruja: la gente no es bueno, ni mala esa es la mente que pone categorías.

Iván: me sorprendes, ¿me puedes ayudar para encontrar al monje y a Brenda?

Bruja: podría pero no sería aprendizaje si te llevo de mi mano, mira por ti mismo las cosas que aprendiste en este camino que has hecho.

Iván: tienes razón debo seguir es mi camino.

Bruja: correcto aun te queda mucho por andar.

Iván: gracias!!!

Así Iván siguió por el camino que dejo la bruja al desaparecer de la misma manera que lo hizo el duende, es un lugar misterioso pensó Iván ò quizás yo no estoy abierto a las posibilidades.

Paso a paso siguió su curso y en medio de unos arbusto salto un león, era temible, era muy feroz y grande Iván reacciono sacando su espada y cuando estuvo pronto lanzo el primer espadazo, el león se corrió y la espada quedo atrapada en el tronco de un árbol, ahora Iván estaba indefenso y sin más que poder hacer comenzó a rezar, a pesar de todo esto el león nunca lo ataco tan solo lo miraba.

En medio de esa difícil situación nuevamente apareció el duende que sonrió en la cara de Iván por lo cual el mismo dijo

Iván: ¿Por qué ríes?..Ayúdame!!!!

Duende: no temas el león no es malo.

Iván: si lo es me comerá.

Duende: si así lo crees así será…

Iván: hablas como el monje, ¿Qué podemos hacer?

Duende: no temer es solo un animal y debemos comprender la unidad con el mismo así como con todos.

Iván: has algo!!!

El duende levanto su mano y dio un par de caricias al animal, a su mismo vez el león se echo y quedo tranquilo con tan dulce amor, luego se levanto y se fue, despacio sin apuro, en paz.

El duende nuevamente le sonrió a Iván y también despareció entre la maleza y las plantas, Iván que cada vez entendía menos quedo con cara de sorprendido, tratando de entender aquello que allí aconteció.

No quedo más opción que seguir caminando al doblar el camino encontró sorprendió al monje, estaba allí tirado en el piso, Iván pensó que tal vez el león lo ataco y por eso estaba tendido allí, como adivinando su pensamiento el monje dijo.

Monje: el león es un animal hermoso, nunca me ataco, cuando paso por aquí iba muy feliz, tanto como que hubiera sentido el cariño de alguien.

Iván: ¿entonces que te sucedió?

Monje: solo estoy un poco viejo y tropecé entre tanta maleza, no puede encontrarte y elegí descansar, es un largo camino.

Iván: por suerte te pude encontrar, en este lugar pasan cosas muy raras y cada segundo más y más me preocupa Brenda.

Monje: necesitamos encontrar la flor del mar la misma me dará la fuerzas necesarias para seguir en tu compañía a lo largo del camino.

Iván: ¿donde la podemos conseguir?

Monje: no habrá problema por este bosque está lleno:

Iván: bien entonces a seguir te ayudaré.

Así Iván y el monje siguieron su camino por el mismo sendero, buscando en cada rincón, en cada planta una flor del mar, ya que era con ese nombre no siempre estaban en el mar, de hecho casi nunca se encontraba una flor de esas por el mar.

De golpe el monje freno y dijo.

Monje: allí hay una!!!!

Iván: perfecto iré por ella.

Con la flor en sus manos Iván la rompió y la mesclo con agua para que el monje la bebiera, una vez que el monje tomo su medicina natural, siguieron su curso.

Pasaron las horas y el monje mejoro considerablemente, esa misma noche Iván decidió que era mejor seguir en su camino y no frenar a esperar el amanecer ya que estaba en riesgo la vida de su amada.

Ya cansado Iván bajo un rato la mochila de sus espaldas y mirándolo de forma muy atenta el monje hablo.
Monje: eso mismo que haces la gente también tiene que hacerlo.

Iván: no se a que te refieres.

Monje: a la mochila, mejor dicho a bajar la mochila de los hombros y así evitar el peso de la misma.
Iván: perdóname pero la gente no siempre usa mochilas de hecho casi nunca lo hace.

Monje: eso es porque usan una mochila invisible a los ojos de los demás, hasta es invisible para los ojos de los mismos que la cargan.

Iván: creo que estas perdiendo la cordura, no existen mochilas invisibles…..

Monje: por el mismo motivo que son invisibles ni tú mismo las puedes ver, porque no son mochilas de cargar alimentos, ni especias, son las mochilas donde uno carga el rencor, el odio, la envidia y muchas más cosas, ese es el peso que le gente lleva en sus espaldas y muchas de las veces sin saberlo, no lo ven, pero esta allí y no los dejas ser felices, ni vivir en plena paz.

Iván: cuánta razón tienes monje, es un gusto recorrer este camino a tu lado, me ayuda a ver todo de una forma diferente.

Monje: estoy porque tengo que estar, es lo necesario y preciso que pase.

Con una sonrisa en el rostro de ambos continuaron su camino, tratando de encontrar a Brenda.

Iván queda muy sorprendido de lo que ven en su camino, llegan a un sector del bosque el cual está rodeado de flores sumamente hermosas, sus colores llenos de vida y magia, Iván está fascinado ante el espectáculo de belleza que dan las flores, el monje percatándose de esto le habla.

Monje: ¿es hermoso no?

Iván: es lo más hermoso que veo desde que entramos a los bosques.

Monje: yo logre admirar también belleza en otros lugares de por aquí, hasta en animales.

Iván: ¿Qué sean tan bellos como estas flores?

Monje: igual de bello.

Iván: ¿cómo qué?

Monje: como aquel gusano que vez en ese árbol.

Iván: debes bromear, ese gusano para nada es bello como las flores multicolores de este lugar.

Monje: esa es la belleza que ven tus ojos, es lo que pasa por tu sentidos, esa es la visión de lo que creemos bello como seres humanos, la misma creación de la vida es belleza, la belleza esta en todo, pero así como la mente dice que esto es bueno y aquello es malo también limita lo que es bello y lo que no.

Iván: quizás tengas razón, es muy egoísta decir que algo es más bello que lo demás, sería poner inferior a una creación del mismo dios.

Monje: veo que lo estas comprendiendo, sigamos!!!!

Ahora con más ánimo los dos siguen su largo camino, hacia donde no lo saben solo saben que la meta de Iván en este viaje son los brazos de su amada.

Entre charlas y detalles ahora si de toda la belleza del lugar se encuentra nuevamente con algo lo cual no esperaban un gran precipicio y un puente de madera muy antiguo y en muy mal estado.

Preocupado Iván le pregunta al monje.

Iván: ¿Qué haremos?..Es muy peligroso cruzar por allí.

Monje: el peligro es real el puente puede caer y nosotros terminar en el vacío, tengo seguridad que el puente no caerá.

Iván: ¿Cómo te sientes tan seguro?

Monje: ve y pisa las primeras tablas.

Iván: no lo hare...Ve tú.

Monje: sin miedos Iván.

En un intento de coraje Iván comienza pisar las primeras tablas del puente, las cuales crujen mucho, cuando llega a la cuarta tabla la misma se rompe e Iván reacciona dando un salto hacia atrás.

Iván: te lo dije no podemos pasar es inútil.

Monje: si podemos.

Iván: somos muy pesado las tablas no aguantaran, ¿acaso ni viste que casi termino en el fondo del precipicio?

Monje: si lo note, eso es porque va con mente de humano y no comprendes en realidad quien eres.
Iván: no te comprendo.

Monje: sé qué vez tu cuerpo y tu peso y crees que eso es un límite, pero en realidad no eres ni ese peso, ni ese cuerpo, así que en  tu verdadera esencia de luz y amor eres energía, que es muy liviana, solo observa.

Así sin pensarlo más el monje comenzó a caminar por el puente con los ojos cerrados,  Iván no podría creer lo que veía, el monje cuzo todo el puente y ni una madera crujió, Iván no entendía nada solo pensó en lo que el monje le dijo y se sintió suave como el aire, sintió su energía y olvido el cuerpo físico, de forma increíble paso también el puente sorprendido de que ni una tabla se quebró en el camino, esa era otro prueba que había podido pasar en busca de Brenda.

Otra vez la noche que los sorprende, esta vez si deciden frenar y tomar un descanso, fueron muchas tensiones y sustos, entonces antes de dormir Iván conversa con el monje.

Iván: extraño tanto a mi amada, me siento un tonto por la última pelea que tuvimos hace unos días, yo tenía celos y ella me ama tanto, perdóname la vergüenza me invade, sentir celos de ella que locura.
Monje: es algo normal que pasa al no comprender algunas cosas.

Iván: ¿Qué tipo de cosas?

Monje: los celos son algo totalmente sin sentido, piensa celas el hecho de que crees que eres dueño de ella y lo único que haces es poner límites a una persona que nació para ser libre y elegir y en este caso eligió esta contigo, aun fuera de eso, no somos dueños ni de nuestro propio cuerpo, menos aun vamos a ser dueños de alguien más, el amor tiene que darse de forma libre y en confianza es la única manera que crezca.

Iván: tienes razón, no sé en que estaba pensando.

Monje: ese es el tema estabas pensando, no olvides que la mente juega contigo y te hace ver fantasmas donde no los hay.

Iván: muchas gracias por tu palabras me ayudas tanto en este momento es tan difícil estar lejos de ella, ya pasaron tantos días y aun si novedades, tengo miedo de que no esté viva, temo lo peor.

Monje: no temas que el temor también es producto de la mente, te fe que ella estará bien, no olvides de creer, de ser positivo.

Iván: tienes razón a veces se me olvida.

Y dándole un abrazo al monje siguieron su camino, parecía un camino eterno, uno de esos caminos donde se deja todo y se lucha por lo que se ama, así se sentía Iván en esta pequeña aventura que por amor emprendió.

Esta vez el camino fue más divertido ya que entonaron una alegre canción y siguieron así, por momentos de dentro del bosque se escuchaba la voz dulce y joven de la bruja que seguía el ritmo que ellos llevaban, pero esta vez Iván no se asusto ya había aprendido que era un ser humanos más aquella bruja que todos creían una mala mujer.

Llegan a una casa vacía muy parecida a la casa anterior nuevamente golpean pero esta vez nada se escucha y la puerta está fuertemente trancada por dentro, ya casi sin agua y sin alimentos deciden entrar por un de las ventanas, Iván entra y dentro de la casa está todo desordenado pareciera que hubo una gran pelea antes de dejar la casa, Iván recuerda la paz de su hogar y no logra entender que sucedió en aquel lugar, ni logra comprender porque Brenda se fue.

Iván le abre la puerta al monje el cual con clama entra a la casa y se sienta un ratito en el sofá, cargan un par de provisiones y continúan su ruta hacia lo desconocido, el camino que sigue está detrás de la casa, cuando entra en el ven la misma ave que vio Iván con el mechón de pelo, ahora los dos corren y el ave se pierde en una cueva, oscura muy oscura.

Lentamente y con cuidado comienzan a entrar en la mismo, se escucha ruido a agua en cada pisada, no se ve nada, solo van contras las paredes que les sirven de guía, se escucha el aleteo del ave dentro de la cueva, como un eco que se repite, cuando el ave ya no se siente, logra divisar una luz tenue a lo lejos.

Iván: es la salida!!!

Monje: si Iván la luz siempre marca el fin de una realidad y el inicio de la gran verdad, después de llegar a la luz ya no te interesara más entra a esta cueva.

Iván: así lo creo es un lugar muy frio y tenebroso, se que dios está conmigo en cada paso que doy.
Monje: vamos salgamos hacia la luz.

La luz les pega en los ojos que ya se había adaptado a la obscuridad del lugar, lentamente se recomponen y siguen, los pies mojados y ya las caras con un leve cansancio, levanta la mirada y los dos se llevan la gran sorpresa, tiene en frente de ellos un gran pantano, peligroso y poco probable que logren pasar.


Iván no sabe qué hacer está muy preocupado, cuando el monje mueve su cabeza y lo mira.

Monje: ¿Por qué temes?..¿No crees en ti?

Iván: no puedo evitarlo por más que crea en mi el pantano es muy grande y peligroso.

Monje: no olvides que tus límites son tu mentalidad de ellos.

Iván: no se cómo podemos pasar ese pantano ayúdame!!!

Monje: un gran salto!!!

Iván: es una locura, nunca saltaría tanto!!

Monje: eso es  lo que te limita, crees en los límites.

Iván: son reales, así saltara mucho la gravedad me haría caer.

Monje: estas rendido antes de intentarlo eso es lo que le pasa a mucha gente.

Iván: lo intentare.

Así Iván se apronto a realizar un salto que sería una locura para el si no fuera por las palabras del monje, tomo carrera  y salto, casi al llegar a la otra punto cae en la orilla del pantano, muy asustado se apresura a salir, por suerte lo logra, de forma muy mágica el anciano monje lo intenta y pareciera flotar arriba del pantano, Iván no puede creer, ni entender lo que ver.

Sobre ellos que ahora sigue en tierra firme marchan muchas aves, en todas esa cantidad es muy difícil encontrar la que tenía el mechón de pelo, aun así Iván no pierde las esperanzas, su amor en algún lugar lo espera, el tiene que llegar.

Iván: estoy muy cansado.

Monje: si lo sé el camino se ha puesto difícil, pero no es lo último esto que pasamos es lo menos que escuche hablar sobre estos bosques.

Iván: no puede ser, ¿más aun?

Monje: si Iván aún queda mucho por pasar.

Iván: si mi bella amada estuviera en los próximos pasos solo tendríamos que regresar.

Monje: no es tan fácil, no olvides que son LOS BOSQUES PERDIDOS y como tales siempre uno pierde el camino de regreso.

Iván: ojala alguien nos guiara.

De pronto nuevamente como tantas veces aparece el duende mágico.

Duende: Iván yo los puedo ayudar.

Iván: ¿de verdad?

Duende: claro que si, de todos modos no puedo evitarles el peligro, porque todos los caminos de los bosques encantados son difíciles de transitar.

Iván: de todos modos los recorremos con valentía, necesito llegar a mi amada.
Monje: claro no es el momento de dudas, ni de tener miedo.

Duende: entonces seguirme que les indicare cual es el camino más rápido que nos llevan a los mil caminos.
Iván: ¿a los mil caminos?

Duende: si los mil caminos son inevitables y tendremos que ser muy precisos adonde queremos llegar ya que nos puede llevar una vida poder recorrerlo a todos.

Iván: entonces a ponernos en marcha.

Así los 3 salieron paso a paso y caminaron mucho mas de todo aquel camino anterior, para su sorpresa encuentras el cuerpo de uno de los soldados del rey en el suelo.

Iván: estas muerto!!!

Monje: así es…

Duende:…….

Iván: pero porque lo toman tan a la ligera, la muerte es algo muy serio.

Monje: sí que lo es pero para le mente baja que no puede evitar creer en el cuerpo físico como el único “yo”.

Iván: ¿me lo puedes explicar mejor?

Monje: si claro, la vida como todos la conocemos trata de nacer, crecer, envejecer y morir, esa sería la forma mental de ver la vida ya que nos guiamos por lo que nuestros ojos ven, pero en realidad la vida misma es mucho más profunda, la vida no comienza en el nacimiento y mucho menos termina en la muerte, la vida real es almica y solo usa un cuerpo para poder desarrollarse mas como seres de luz y amor que somos, el cuerpo nos sirve porque tiene límites y nos obliga a luchar con una mente que condiciona y juzga, y cuando el cuerpo físico muere, ya que es real la muerte física y necesaria, todo depender de cuáles fueron los logros mientras estuvimos en el, allí un alma puede reencarnar y volver a la tierra en otro cuerpo físico de hecho hasta en otro sexo diferente, en caso de lograr entender la verdad del alma en alguna de las vida, tras la muerte física se produce un descanso almico, que puede ser temporal o definitivo.

Iván: es increíble cuanto tenemos que aprender aun.

Monje: en realidad más que aprender creo que uno debe hondar en su alma y conocerse allí esta toda la verdad.

Duende: si es así Iván, los duendes ya conocemos la verdad del ser, del alma.

Iván: bueno veo que soy el único que me pierdo de todo….

Monje: no lo creas así en realidad son millones que aun ignoran su propia luz y muere al cuerpo sin entender el porqué viven.

Iván: sin dudas que es una pena……..

Duende: lo importante es buscar la conexión con uno mismo, buscar la luz entre la obscuridad del mundo.

Iván: es increíble que este aquí hablando con un monje y un duende en medio de un bosque.

Monje: la vida es así mi querido Iván, nunca se sabe en el lugar que se pueden dar las situaciones y mucho 
menos de que manera.

Duende: MIRA, EL AVE!!!!!

Iván: SII ES EL AVE QUE TIENE EL PELO DE BRENDA.

Monje: VAMOS A SEGUIRLA.

Corrieron tras el ave y la misma los llevo a un círculo de maleza verde clara, muy parecida como paso con el león,  allí el ave comenzó a girar en círculos.

Iván: ¿pero qué hace?

Monje: el ave solo llegara hasta aquí, ahora nos toca a nosotros decidir.

Duende: MIREN!!!

De pronto la luz de un radiante sol alumbra los mil caminos que tiene para seguir para buscar a Brenda.

Iván: esto no puede ser!!!!

Monje: tranquilo Iván.

Iván: no me puedes pedir que esté tranquilo, tenemos mil caminos y una vida para buscar a mí amada así nunca lograremos encontrarla.

Duende: el monje tiene razón.

Iván:¿?

Monje: claro Iván uno debe tomar la situaciones de la vida con calma, la desesperación solo nos hace perder la calma y nos distorsiona la forma de pensar, así cada vez será más difícil buscar una solución.

Iván: ¿Cómo hago para estar en calma?

Monje: podría meditar.

Iván: no sé hacerlo... ¿Me lo explicas?

Monje: si claro, mira toma unos segundos cierra los ojos y respira de
forma pausada, y escucha tu respiración, escucha cada inhalación y
exhalación, deja que tu mente descansé, concéntrate todos tus
pensamientos en la respiración, en su velocidad, en su fuerza, en su
tiempo, así la mente se calmara, esperen uno segundo así hasta que
sientan que tu corazón late más despacio, cuando sientas paz abre tus
ojos, y ya todo será mejor
.

Iván: bien lo intentare….

Duende: sin dudas ayuda mucho!!!

Iván: ¿tu sabias la técnica de meditación?

Duende: si y no es la única, existen muchas, cada persona debe investigar y buscar la mejor que se adapte a su ser.

Monje: este duende es muy sabio.

Iván: de todos modos noto que los dos son muy serios, ¿acaso la sabiduría te vuelve serio?

Monje: no para nada, al contrario, el conocerse y entender la vida y el porqué de nuestro paso por el mundo, nos da alegría saber que no es limitada, se vive con mucho gozo y amor.

Iván: ¿Por qué la seriedad?

Monje: jajaja no temas solo es para que comprendas que es real y no un juego lo que te digo.
Iván: bueno mejor ya me estaba asustando.

Monje: eres un joven muy asustadizo jajajaja

Iván: para que hable ahora te reirás de mi.

Duende: jajajajaj

Iván: ¿tú también?

Monje: no amigo, sucede que la risa ayuda a la mente a salir de la preocupación…dime ¿por uno segundo no olvidaste que tu amada no estaba?

Iván: si gracias por recordármelo, dejemos de charla y sigamos con la búsqueda.

Monje: bien

Duende: si vamos.

Iván: ¿pero hacia donde?

Monje: hacia donde nos guie el corazón

Iván: …….

Duende: claro déjate llevar.

Iván: necesito saber a dónde voy.

Monje: tu mente quiere saber... ¿A dónde iras?

Iván: eso me pregunto yo mismo, aquí hay mil caminos.

Monje: la respuesta no está en tu mente, la respuesta está en el amor.

Iván: ¿en el amor?

Duende: si Iván en el amor.

Iván: no comprendo….

Monje: cuando no existe el cuerpo físico no hay mente que piense, ni decisiones que tomar, allí uno se guía desde el amor.

Iván: ¿Cómo se produce la comunicación desde el amor?

Monje: cuando el ser humano aprende que es su mente y como actúa, se comunica desde el amor, las almas hablan el idioma del amor, es un idioma profundo y hermoso y no es necesario de palabras, vamos Iván intenta comunicarte con Brenda desde el amor, deja que se dé una comunicación de alma, siéntate en calma en el suelo y no piense, ni pienses en no pensar, deja que la mente frene sola, respira y envía amor, sentirás su presencia.

Iván: bien lo intentare.

Duende: eso es Iván.

Así Iván se sentó en el suelo a la primero medio dudoso de la realidad de lo que hacía y estuvo un rato así en posición y calmado, hasta que se levanto de golpe y dijo.

Iván NO PUEDO!!!

Monje: no debes enojarte, ese estado nunca te dejara que puedas, debes realizarlo con fe creer en ti en tu ser, antes que podes hablar el idioma de las almas debes entender quien eres, solo así podrás hacerlo.

Iván: ¿Quién soy?

Monje: yo no te lo puedo decir tal vez si te puedo servir de guía, pero aun así lo tienes que averiguar solo.

Iván: ¿Cómo lo logro?

Monje: el conocer quién es uno no es un logro es un derecho de naturaleza, de hecho tú lo sabes pero aun así no lo recuerdas, tu verdad está en ti solo debes llega a ella.

Iván: ¿de qué manera?

Monje: los métodos y técnicas son irreales y productos de la misma mente baja, solo en el silencio de la mente puede llegar al yo superior.

Iván no muy convencido esa misma noche casi no logro dormir con todo aquello que conto el monje, lo más raro es que el duende parecía saber de todo lo que el monje hablaba.

Así que esa fue una noche larga para Iván, el cual a pesar de dormir poco en la mañana siguiente se levanto muy temprano para emprender la marcha, ya había pasado muchos días y no tenía noticias de su amada, mas aun estaba ya cansado de comer frutos del bosque y tomar agua sucia para saciar su sed.

Así Iván ese mañana despertó al monje y al duende para seguir su camino, así todos con la intención de seguir se vieron nuevamente limitados por los mil caminos que tanto lo atormentaron el día anterior.

Iván intento esa misma mañana hacer lo que el monje le recomendó, paso unas horas meditando en silencio y de un golpe se levanto como había sucedido en la tarde anterior.

Duende: si ya lo sé Iván no puede lograrlo…

Iván: NOOO por el contrario si lo logre, debemos tomar el camino que está a la derecha el que tiene una flor amarilla en su inicio.

Monje: tuviste fe y sentiste el amor de Brenda, vamos que aún queda camino por recorrer.
Así guiados ahora por el amor de dos almas que hablan en silencio para los oídos humanos, continuaron su camino, de forma mágica apareció surcando los cielos el ave a la cual persiguieron tanto como confirmación de que Iván por el camino correcto.

Iván: allí está el ave, ahora si tenemos plena seguridad de que Brenda esta al final de este camino.
Duende: si apresurémonos.

Monje: paciencia amigo duende la paciencia es una virtud muy importante.

Casi sin hacerle caso al monje Iván y el duende salieron apurados a llegar al final del camino, se podía apreciar en la cara de Iván una sonrisa enorme al saber que esta por llega a los brazos de su amada y por fin tener una respuesta a tantas dudas desde que desapareció.

En medio de la oscuridad del lugar, se podría apreciar una silueta todos pensaron lo mismo, es Brenda que está allí, Iván y los demás se acercan y de uno momento hacia otro la persona allí parada se da vuelta, ES BRENDA!!

Iván: AMOR MIO!!!!!

Brenda: Iván querido de mi alma!!!!!

El monje miraba pensativo la situación, mientras el duende no podía evita derramar algunas lagrimas.

Iván: Amada mía ¿Por qué te fuiste?

Brenda: necesitaba pensar, salir buscar respuestas.

Iván:..¿Qué clases de respuestas?

Brenda: sobre la vida, sobre los porque de la misma, uno se limita y se encierra en un lugar y permanece allí toda su vida, hace una vida humana, materialista y se termina muriendo el cuerpo físico sin aprender nada de la vida.

Iván: es muy casual, yo también en este recorrido aprendí mucho sobre la vida….

Duende: no es casualidad e causalidad.

Iván: ¿causalidad que significa?

Monje: las situaciones de la vida son como un rompecabezas, todas se dan quizás sin sentido, pero cuando lograr aprender algo de ella le ves el sentido, lograr así admirar como se unen con un único y preciso fin.

Iván: entonces ¿esto paso porque estaba destinado?

Monje: no le llamaría destino.

Iván: ¿Cómo entonces?

Monje: seria más bien aprendizaje necesario.

Brenda: justo cuando yo decido aprender más de la vida en profundidad mi amado también aprende ¿no es casualidad?

Monje: no Brenda querida es una consecuencia ya que si tu no buscabas tu verdad, Iván nunca saldría a buscarte y es muy posible que nunca se encontrara conmigo y tampoco que viviera estas situaciones.

Iván: entonces nunca hubiera aprendido nada si mi amada no se hubiera ido.

Duende: no lo comprendes Iván si es casi seguro que lo hubieras aprendido, pero no ahora, este no sería el momento, si tú debes aprender algo para evolucionar como ser, pasará, en algún momento se dará las situaciones para que aprendas.

Brenda: ¿y si aun así no se aprende?

Monje: entonces será nuevamente dada las circunstancias y  pueden ser más duras y difíciles como manera de ser comprendidas.

Iván: basta de charlas, BRENDA TE AMO.

Así Iván y Brenda se fundieron en un fuerte abrazo, en este momento ya ni el monje pudo evitar derramar un par de lágrimas tan necesarias.

Iván tomo a su amada de la mano y todos decidieron salir de allí, esta vez el ave que sobrevolaba el cielo descendió con una flor en su pico, como anunciando el encuentro de dos corazones que laten juntos.

El ave fue su guía para poder llegar sin más riesgos a la salida más segura, una vez fuera de los bosques perdidos, Iván y Brenda charlaron.

Iván: amor prométeme que nunca más me dejaras y en caso de marcharte me lo avisaras.

Brenda: claro amor mío, tome esa decisión porque este era un camino que necesitaba recorrer sola, tuve mucho miedo y pase por muchos peligros, pero tuve fe y reconoce el valor de creer en uno mismo y sentí a dios siempre a mi lado.

Iván: es muy bello lo que me dices, creo que aun me queda mucho para aprender.

Duende: hasta no llegar a la iluminación, el conocimiento total, siempre aprenderemos algo nuevo y es tan bello cada vez que se entiende mas y mas la vida.

Monje: es hermoso porque la vida misma es belleza.

Iván: ojala pudiera decir lo mismo, no siempre es tan bella….

Monje: aun tu mente quiere hablar... ¿Las escuchas?

Iván: jajajajaja si.

Duende: ahora si se te ve alegre.

Iván: tengo tanto que agradecerles.

Monje: no amigo Iván, no tienes nada que agradecer, solo fuimos parte de ti en esta aventura porque era necesario que así sucediera de echo nadie lo decidió solo se dan los situaciones para todos fue muy bueno vivir esta experiencia juntos.

Iván: ¿pero ustedes no aprendieron nada de mí?

Duende: claro que sí.

Monje: aprendimos cuanto un ser humano puede ayudar a su prójimo en el camino, claro nunca uno puede caminar por los demás, ni los demás por uno, pero si es bueno estar allí y ayudar a ver la vida desde el Angulo mas real.

Iván: tienes razón, amigos continuemos.

Brenda: si mejor estoy muy cansada y desearía, tomar una ducha.

Duende: bien vamos.

Esta vez fuera del bosque y en un camino de tierra solo se escuchaba las pisadas de los 4 caminando y el ave que aun los acompañaba volando sobre ellos.

En un sector del camino Iván escucho nuevamente lo que parecía ser el carruaje real.

Iván: ¿otra vez el carruaje real?

Duende: vamos subamos a la colina y fijémonos.

Iván: no puede ser tope con el cuándo venia a los bosques y ahora topar con él cuando salgo de los bosques, es muy casual.

Monje: ¿casualidad?

Iván: no causalidad!!!

Brenda: vamos a la colina!!

Los cuatro cansados, subieron una pequeña colina para comprobar que si era el carruaje real que salía del castillo, Iván debía avisarle a la princesa del castillo que logro encontrar a su amada Brenda, decidieron así esperar en el camino por donde pasaría.

Cuando el carruaje llego a ellos, lo frenaron con su mano levantada, la princesa bajo del mismo y sin mediar palabras le dio un fuerte abrazo a Brenda ya que era grandes amigas.

Iván le agradeció a la princesa su ayuda, la cual con una reverencia se subí al carruaje y continúo su camino hacia el pueblo.

Ellos que veían el carruaje retirarse, continuaron caminando ya cansados y sedientos, habían sido días largos y agotadores.

Cuando estaba cerca de llegar al camino principal el cual los lleva  a la casa de Iván el duende se frena y todos quedan mirándolo, porque el rostros feliz de ese duende cambia y queda triste, en una nueva mirada el duende les regala a todos una sonrisa.

Iván: ¿pasa algo?

Duende: ha llegado el momento…

Iván: ¿el momento de qué?

Duende: de retirarme, en realidad ustedes me encontraron en los bosques perdidos, porque es allí a donde pertenezco, es allí donde vivo.

Monje: no amigo duende no perteneces a ningún lugar y a todos a la vez, el mundo es tu hogar, no te limites a un rincón del planeta.

Duende: si te comprendo, es mi tiempo de regresar, espero que les haya sido de ayuda en su viaje.

Iván: claro que sí y lo agradezco mucho, se que todos están felices de conocerte.

Monje: si claro

Brenda: este duende es muy simpático, fue un gusto el poco tiempo que estuve a tu lado.

Iván: dime duende en caso de que te necesitemos ¿dónde te podemos encontrar?

Duende: nosotros los duendes somos de los lugares naturales, claro que somos diferentes clases de duendes, yo soy un duende verde, por eso vivo más en los bosques.

Brenda: ¿entonces tenemos que ir al bosque para encontrarte?

Duende: en realidad no es necesario, mi hogar si es en el bosque y vivo allí con mi amada…

Iván: ¿tu amada?

Monje:……

Duende: si mi amada.

Brenda: ¿quién es ella?

Duende: mi querida amada es un hada del viento, tiene un color azul claro semitransparente.

Brenda: debe ser un hada muy bella.

Duende: sí que lo es!!!

Monje: ¿tu pasees por allí en el bosque sin lugar fijo?

Monje: se que en realidad somos libres en todos los sentidos, pero ¿a que le llamas hogar?

Duende: mi hogar es un hermoso árbol de roble.

Iván: amigo duende el bosque está lleno de arboles de roble si me pongo a buscarte nunca llegare a saber en cual estas.

Duende: en cual estamos…

Iván: perdón olvide que estabas con tu amada hada.

Duende: descuida, mira mi árbol es particular si prestas atención veras que dos de sus ramas en sus puntas tiene la forma de una lagrima, se le llama el árbol de la tristeza.

Brenda: ¿el árbol de la tristeza?

Duende: si el árbol de la tristeza es llamado así porque fue el lugar donde lloro por primera y última vez el mago Quiber.

Iván: ¿Quién es el mago Quiber?

Monje: yo les puedo contar: el mago Quiber fue uno de los magos más poderosos que existieron en los inicios del bosque perdido, el mago sufría de tristeza por lo cual quería inventar la fórmula perfecta para evitarla y descubrió que la solución no era evitarla, allí fue que por última vez lloro en ese árbol.

Duende: nosotros estamos allí porque sentimos que ese árbol nos protege, tiene una especie de escudo contra la tristeza y las peleas, tenemos la dicha de llamarle hogar de paz.

Brenda: que hermoso!!!!!

Iván: si es muy bello…pero ¿de todos modos tenemos que volver a entrar a los bosques y pasar todo lo que pasamos solo para ubicarte?

Duende: no Iván, nosotros los duende contamos con la cualidad de escuchar las lagrimas y comprendemos perfectamente de la energía que estamos hechos, cuando sentimos un conocido que llora llegamos a él en segundos.

Iván: ¿a que llaman un conocido y como llegan tan rápido?

Duende: conocidos son aquellas personas con las cuales compartimos amor, sentimos en amor y es una guía, como te comentaba llegamos en segundos por medio de huellas ò lugares donde esa persona toco, por ejemplo la cascara de una árbol, una pisada.

Brenda: es increíble ¿entonces tu y hada pueden llegar así de rápido?

Duende: en realidad las hadas tienen otra manera de comunicarse y de llegar hasta los humanos…

Monje: descansa duende yo les cuento….

las hadas son mágicas y se mueve a través e los elementos como son la tierra, el fuego, el aire y el agua y su manera de sentir comunicación en momentos importante con los humanos es por medio del pensamiento sufrido, las hadas sienten cuando una persona en sus pensamientos sufren, claro tienen así como los duendes que conocer previamente al ser humano al cual van a acudir.

Brenda: es un mundo muy mágico.

Duende: si este que es el mundo de los seres mágicos es un mundo que existe y casi ningún humano logra ver.

Iván: nosotros si te vimos de hecho estamos charlando contigo.

Monje: este fue el momento que les toco para abrir su percepción y verlo a nuestro amigo duende.

Duende: gracias por conocerlos doy hoy a la existencia.

Monje: tenía que ser así.

Iván: gracias a ti Duende has sido de mucha ayuda.

Brenda: nunca te olvidaremos……

Duende: ADIOS.

Así el Duende en un pestañeo desapareció de la vista de todo, solo quedo un pequeño silencio, hasta que los paso de los 3 se sentían uno tras otro.

Iván: se extrañara…

Monje: este es un buen momento para aprender el desapegó.

Brenda: ya lo creo.


Así ellos continuaron cansados y con pocas fuerzas su camino, cruzaron la colina y aquella ave hermosa que los acompañaba detuvo su camino en un hermoso árbol, de alguna manera Iván  sentía que esa ave siempre lo acompañaría.

De repente el Monje frena sus paso y Iván y Brenda lo miran uno segundo, cuando ya el silencio es mucho Iván habla….

Iván: ¿Qué sucede maestro?

Monje: no querido Iván, nadie es tu maestro más que tú misma, quizás aun no lo comprendas, pero cuando tomes conciencia de la grandeza de cada ser humano lo notaras.

Iván: ¿pero porque frena?

Monje: hasta aquí llego mi camino…

Brenda: No Monje no me diga que así como el Duende, también se irá a su hogar.

Monje: mi hogar es la misma existencia, dejare que el viento me lleve al lugar que tenga que ir.

Iván: no puedo retenerlo, comprendo y respeto su camino, aunque sé que no hay camino, solo quiero 
agradecer su invalorable ayuda.

Brenda: Se querido Monje que si no fuera por usted no estaría aquí, fue mucho el recorrido y más aun los peligros.
Monje: No hay nada que agradecer todo fue hecho de corazón y con el mayor amor.

Iván: me gustaría seguir aprendiendo de usted... ¿cómo se donde estará?

Monje: no siempre aprenderás, solo lograras aprender cuando este consiente y libre de ataduras mundanas y con respecto a donde estaré eso no lo sé, solo puedo decir que nos encontraremos, así es la vida.

Brenda: Muchas gracias.

Iván: De corazón gracias.

Monje: Namaste!!!

Así sin mirar atrás como el Monje les enseño Brenda y Iván fueron por un camino y el monje por otro, quizás nunca se volverían a ver eso pensaba Iván, sin embargo Brenda era mucho más optimista y creía como dijo el Monje que si la vida los tendría que junto, así seria.

Iván: Te amo querida.

Brenda: Te amo Iván.

Estas fueron las dulces y reales palabras que salieron de sus bocas en el único momento que quedaron solos, Iván estaba sumamente enamorado de Brenda y ella de él.

Sus rostros se llenaron de felicidad al divisar su casa, esa casa hermosa que en su unión era un inmenso hogar.

Alegres llegaron y cansados en el suelo se sentaron.

Iván: Que hermosa aventura..

Brenda: si hermosa, conocimos gente muy interesante, de todos modos fue muy peligroso.
Iván: sí que lo fue, pero no hay dudas que valió la pena, todo ese riesgo por estar de nuevo contigo amor…
Brenda se sonrió y sin pensarlo, le dio un gran beso a Iván, el propio agotamiento los hizo dormir.
Al día siguiente todo parecía un sueño raro, Iván despertó y lo primero que hizo es buscar a Brenda, con gratitud vio que ella aun esta allí, a su lado y a salvo.


MANUEL ALTEZ  (DERECHOS RESERVADOS)


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